REPRODUCTOR MUSICA

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viernes, 17 de mayo de 2013

Perdón

Tan perfecta y tan maldita. Jamás entenderé tus silencios. No sabré comprender tus incongruencias. Su nombre es Mentira. Podrías darme el sol, pero siempre en sombra. Podrías entregarme el arco iris, pero siempre en blanco y negro. Podrías sacrificar tu alma y entregarla en el infierno y yo no ganaría ni un "gracias" porque ya es suya.

¿Cuántas lágrimas tiene un silencio? Muchas, pero siempre menos que una máscara repulsiva de beldad falsa. Charlatán. Tú siempre serás un proyecto, un gran hombre en potencia y un aviso de alerta en el acto. Del por qué creo que nunca sabré, pero válgate saber que aunque quisieras ya no llegarías. Fuiste tanto con tan poco entregado que se te quedó corta la vida.

Yo me miro. ¿Qué has hecho conmigo? Sentir tus pasos en mi espalda torturan el sacrificio al que me obligo. Mis aprendizajes más que repetidos se intentan abrir camino con rabia luchando contra tu hegemonía. Hoy Napoleón ganará mil batallas, pero su mano abrazará siempre con furia su estómago doliente, agonizante.

Llora, por favor. Por una vez en tu vida, de verdad, dejando que tu alma rompa a gritos. Llora. Sólo entonces te perdono.

lunes, 13 de mayo de 2013

Dos personas.

Dicen que tarde o temprano cada cual tiene lo que se merece, aquello que equilibra la balanza de lo bueno y lo malo que ha hecho en la vida. Dicen que hay que tratar con respeto, que si eres justo, si valoras a los demás tanto como a ti y les cuidas tanto como a ti mismo nadie tendrá motivos para hacerte ningún mal. Dicen que cuando eres intachable en lo moral nada turbará tu conciencia y la felicidad llegará tarde o temprano. Dicen que si eres bueno irás al cielo. ¿No será que aquel que vive un infierno en la tierra cuando muere va al cielo ya que por fin descansa?

El incesante vaivén de la vida nos empuja de un lado a otro, casi como si fuésemos en un barco que navega bajo la más cruel tempestad, tanto que sentimos que no importa qué y cuando lo hagamos, pues todo se escapa a nuestro control y elige su propio camino, nos vemos obligados a tomar la única decisión que nos queda como opción. Nuestra vida deja de ser elección nuestra.

Es curioso cómo la crueldad, el egoísmo, la mentira y la maldad triunfan mientras que la bondad es humillada, sufre abusos y llora de ese dolor nacido de la injusticia que nada ni nadie puede ya curar. Es la sensación de que la bondad no vale la pena, de la esperanza perdida. El mundo no es hermoso, está cubierto de crueles sonrientes y buenos dolientes.

De vez en cuando la vida te sorprende y encuentras una bondad que te comprende. Rara vez es comprensión completa, pero cuando ocurre es lo más maravilloso que pueda sucederte... durante unos segundos. La extrema comprensión, el completo entendimiento, estar en el mismo barco sólo te aporta alguien a quien agarrarte y con quién llorar mientras el barco se hunde.

Miradas desesperadas que gritan: ¿por qué? Miradas tristes que se aseveran: no podemos arreglarlo. Quizá algo de prepotencia al pensar que si todos estuvieran en nuestro mismo barco el mundo sería un lugar mejor, que entre todos lograríamos salvarlo de la tempestad y llevarlo a aguas mansas, cielos azules e islas paradisíacas. Conversaciones sobre sueños irrealizables y mundos ideales. Quizá todo una utopía inútil y algo infantil, pero al menos alguien no te preguntará por qué lloras cuando te vea llorar, sino que mezclará sus lágrimas con las tuyas.

Y la vida, en su infinita crueldad, vuelve a agitar el barco, llevándose la comprensión a un universo lejano de donde parece que no volverá. Aquel viajero de tu barco marcha en una lancha de salvamento pues es la única decisión que le queda como opción. Tu barco se queda sólo, contigo al mando, y el mar bravío. Sin embargo hay algo que la vida no puede quitarte. A pesar de que la vida te enfrente a aquellos que algún día lloraron contigo cuando todo pasa, todo deja de importar... entonces ves que esa persona sigue ahí, llorando contigo. Y quizá parezca esto una historia de amor, y posiblemente en realidad lo sea: la historia de amor más auténtica de dos personas que no están enamoradas.

domingo, 12 de mayo de 2013

Un mundo de cristal.

Cuando llegó, con su máscara arco iris y sonrisa abierta, quiso fabricar el mundo con todo lo que salía de su boca. El aire se llenaba de fantasía y los oídos caían rendidos ante los pies de la máscara. Hablando no decía nada, sólo conseguía entretener a la muchedumbre contando historias inauditas, experiencias excepcionales. Pero la máscara sólo era una boca, y la cinta que la sujetaba precariamente no encontraba sujección, pues orejas no tenía. Por eso nadie era oído, sólo entretenido.

Cuando el ajetreo de la vida fue agitando la cabeza de la máscara ésta caía, poco a poco pero inexorablemente, y no había mano capaz de arreglar el desastre inminente. El arco iris se estaba transformando en agujero negro que succionaba y destruía todo a su paso. El agujero negro se hacía cada vez más grande, ocupando cada vez más el espacio, invadiendo los espacios ajenos y corrompiendo, destruyendo... y exigiendo más.

Nada es suficiente. El agujero negro siempre tenía hambre. Más, y más, dejando al mundo sin nadie más que su existencia negra. Un día quiso comer y no encontró absolutamente nada, únicamente a sí mismo. En su infinito egoísmo, en su infinita ambición, había devorado todo y a todos los que le rodeaban. Sólo le quedaba una opción: devorarse a sí mismo.

Y la pena lo consumió volviéndolo pequeño, imperceptible... y negro... irremediablemente negro.

- Yesenia Pineda -

miércoles, 6 de marzo de 2013

Aquellos que lloran

Este papel se llenó de palabras justo después de que la esperanza se volviera un recipiente vacío, un terreno árido y desnudo, justo después de ver en los ojos del destino la promesa de la nada, en el momento exacto en el que del terreno nació un pequeño brote debilucho y frágil. Estas palabras no son más que el fruto de un dudoso renacimiento, pendiente de un hilo, a ratos moribundo. Y como este mal llamado fruto está herido casi de muerte, agujereado como aquel barco que hizo aguas tras chocar con el iceberg, de vez en cuando se asoma por él un gusano hambriento cuya misión es, únicamente, devorar sin piedad cualquier sano y jugoso trocito del antiguamente lozano fruto.

Y ya que me puse a escribir, aprovecho para dar mi más sentido pésame a todos aquellos que jamás perdieron, pues nunca sabrán apreciar el valor de lo logrado. Yo fui pequeña y sencilla, desapercibida y valiente, secretamente consciente, y mientras me consumía en la cárcel de opiniones ajenas fui libre de ser en mi mundo infinito. Un día, además, me volví valiente y quise volver real mi mundo imaginario. El dolor vivió entonces su momento glorioso, se mostró ante mí con toda su extraña belleza, con su implacable certeza y yo me abracé a él, aceptándolo como parte de mi, pues en él y no en el efímero esplendor de la despreocupada sonrisa se hallaba la posibilidad de la grandeza futura. Me forjé cual herradura artesanal. Y ahora me pregunto si tanto esfuerzo tuvo alguna vez sentido...

Es fácil dar consejos desde la seguridad de la distancia, donde nada es tuyo y nada duele. Todos miramos con cierto aire de superioridad ante la banalidad de los problemas ajenos. Nadie es enteramente parte de ti mismo. Ni el mejor de los oradores es capaz de llevar la empatía a su máxima representación. Quizá porque lees y te identificas crees que me comprendes, que te comprendo, que no estamos solos, y ahora me toca a mi lucir esa mirada de superioridad para decirte que eso no es más que una estúpida ilusión de tu propio mundo imaginario, ese en el que llevas viviendo desde niño y que eres demasiado cobarde para mostrar abiertamente a los demás. Ahora sonríe, justo así, con ese aire de superioridad del que hablábamos antes, resopla con cierto desprecio, si gustas. Yo sé que tus ojos están luchando por contener las lágrimas pero puedes estar tranquilo: yo no se lo diré a nadie. Ahora haz click en cerrar página y vete de mi mundo de la misma manera en la que has entrado: refugiado detrás de un montón de pixeles. Vuelve a tu mundo repleto de cobardes.

lunes, 18 de febrero de 2013

Cumpleaños feliz...

Feliz cumpleaños... dicen... Como si por el hecho de serlo el mundo confabulara a tu favor... Mentiras. Feliz cumpleaños era aquel que celebraba con dos coletas coronadas con un lazo rojo, cuando al abrir los regalos un cuerpo de plástico y diminutos vestidos de tela significaban un abrazo... ¡Felices cumpleaños eran aquellos en los que soplar las velas era motivo para sentirse especial!

A medida que los años pasan comienzas a querer sostener el mundo sobre tu espalda, cada vez más, y más... y aunque a menudo sientas que las energías se agotan, sin saber de dónde, aparecen nuevos brazos para sostener más peso. Felicidades... dicen... Y la mayor parte de los que lo dicen lo saben... No existen...

Me desperté hoy, igual que ayer. Mi alrededor vacío y el corazón doliente. ¿Feliz cumpleaños? El lametazo de un perro me abrazó y yo le devolví el abrazo más auténtico que he sentido nunca. Él se entregó a mi abrazo, con una resignación gustosa, con entrega absoluta algo turbia por la fuerza de la costumbre. A ti soy capaz de perdonarte el rechazo... pues conozco tu forma distinta de entender el mundo, de ver lo que ves y sentir lo que sientes. Aún así, te agradezco el abrazo. Tú lo dijiste en serio: Feliz cumpleaños. No sabes que no existe...

El cielo amaneció de carbón y, sin saber por qué, quiso ponerse poco a poco azul pastel... y así lo hizo. Mirándolo me pregunto ¿cuándo? Y cuando creí que el timbre del teléfono me respondía... sólo era otra felicitación de cumpleaños... y otra más... No importa, lleguemos a veinte. No las desprecio, las agradezco con todo el corazón... pero cuando se instala la consciencia ya no puedes correr el velo y volver a la fantasía, a la ilusión... Me arropan con sus felicitaciones, y yo sonrío y les deseo abrazos dados con todo mi corazón, pero mientras un puñal de dolor me lo atraviesa como torturado por una dominatrix...

Me miro al espejo... Aquellos ojos vivarachos, luminosos e inocentes están turbios, como el agua contaminada por los desarrollos de la edad contemporánea, parecen lucir con resignación un velo oscuro de experiencia... En sus comisuras, como incipientes lágrimas, están apareciendo las primeras huellas del tiempo. Ese nuevo cabello que hace unos días se volvió color de nieve me acaricia la cara recordándome que estoy a merced del tiempo. ¿Quién refleja esa imagen? La niña de las coletas rojas se ha marchado para siempre.

Allá donde estés, pequeña, a la que nunca supe cuidar como debiera.... Feliz cumpleaños.
Perdóname por convertirte en mi.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Soñar contigo

Anoche, mientras paseaba por la realidad nublada de los sueños, me encontré contigo. De repente todo se volvió verde y tus ojos grandes eran el "gran hermano" que me miraba, con el ceño fruncido, mientras yo me esforzaba por agradarte. Fue entonces cuando te vi desde lejos y el viento agitó un poco tu cabello indomable: te reconocí, aunque ya sabía que eras tú.

Fotografía: Yesenia Pineda.
No sé por qué, aunque estaba mal, quise acercarme demasiado. Tú abriste los brazos un poco, sólo lo justo para que nadie me viera, y luego te apartaste rápidamente hasta quedarte muy lejos, tanto que parecías muy pequeño, y yo te seguí. Buscaba una explicación, una respuesta, un perdón apasionado y tierno, así que me miraste a los ojos con tus ojos grandes y yo paseé por ellos como por el jardín de mi casa, tranquila, respirando profundamente para que el olor de la lluvia y el verde de la naturaleza penetre en mis pulmones y me llene de vida.

Me besaste con tu boca rojiza (quizá sólo parece más roja por lo pálido de tu rostro), y sentí que tus incisivos habían atrapado mi labio inferior, quizá queriendo decirme que no me marchase. Sin embargo me separé de tus labios casi con pereza, volviendo a dedicarte una mirada, perdiéndome en tus ojos grandes por un segundo infinito, y cerré los ojos mientras te sonreía. Cuando volví a abrirlos ya había despertado. Jamás volveré a soñar contigo.
- Yesenia Pineda -

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Mi mejor amigo


A veces intento imaginarme cómo habrían sido estos años si no los hubieras compartido conmigo. Sin duda, habrían sido medianamente buenos, con sus altibajos, como siempre, como de hecho lo han sido. Lo que marca la diferencia son los pequeños momentos que hemos compartido. 

Mi peludo amigo, cuántas mañanas has esperado paciente a que me levantara y al hacerlo me has dado los buenos días como si hiciera mucho que no nos vemos, cuántas noches me has aguantado despierto hasta la madrugada cuando yo estaba en cama por un simple catarro, atento a cada golpe de tos, y cuando una mala racha me pone triste siempre estás ahí, colocando tu manita suavemente sobre la mía  y mirándome como preguntándome si estoy bien, y a mi me emociona tanto ver cómo me cuidas que sólo puedo abrazarte y llorar.Y qué bonitas las tardes en las que juntos en el sofá vemos una película. Y mientras me adoras en silencio, aguantas mi estrés por el día a día, a veces víctima inocente de mi mal humor, siempre esperando que me vuelva la calma para pedir perdón por algo que no has hecho mientras te apartas a un rincón como sintiéndote culpable y con tus ojos llenos de palabras me pides por favor que te quiera y que te cuide.

Mi compañero fiel, que me conoces tan bien que no hace falta apenas que te guíe o que te ordene, un simple gesto con la cara es entendido por tu inteligencia secreta y te diriges presto a complacer sin esperar más que el seguir a mi lado. Me sorprendo a veces, cuando duermes junto a mi mientras yo estoy sentada frente al ordenador, de repente abres los ojos, levantas la cabeza y simplemente me miras durante unos segundos, como para comprobar que sigo ahí, y vuelves a dormir relajado. Tu presencia para mí se ha vuelto ya imprescindible sólo porque tu pureza, tu simplicidad, tu amor silencioso y tu comprensión sabia son insustituibles, inigualables, y sé a ciencia cierta que jamás encontraré algo igual en una persona.

Tú, que en los malos sueños me has acompañado, y que cuando estoy feliz parece que se dibuja en tu cara también una sonrisa, y dicho sea de paso si quiero hacerte feliz sólo he de llevarte de paseo, o regalarte unos mimos, o comprarte un juguetito nuevo. Mi querido amigo, los años ya te han hecho anciano y un poco gruñón. Ya no me soportas algunas veces, y de vez en cuando me gruñes. Pero ahora es a mi a quién toca perdonar cuando tengas mal humor, quererte sin medida, cuidarte cuando estés enfermo, ser tu apoyo incondicional... y sé que jamás podré llegar a pagarte todo lo que tú me has dado aún sin saberlo, y a pesar de que nadie sepa comprenderlo. Sólo espero que estos años pasen lentos, que tu vida sea interminable, tenerte para siempre conmigo porque ¿sabes, querido amigo? Ya no recuerdo mi vida sin ti.

domingo, 21 de agosto de 2011

De repente me ha explotado la inspiración, o más que inspiración son las ganas. Hoy querría escribir algo sencillo y directo, algo donde dejar constancia de todo este vapor lento y etéreo que se me desprende y que al leerlo todos notaran la humedad cálida en el rostro. Hoy quisiera conocer todas las palabras para que mis frases fueran exactas. Desearía, más que todo lo anterior, que las palabras no fueran intermediarias, comprimir todo en un haz de luz cegadora que atravesando las pupilas llegara directamente al corazón de cualquier lector que quisiera perder un segundo en conocer (o reconocer) lo que miles de latidos cuentan.

Haber paseado esta noche por la telaraña de la poesía me ha recordado poemas en los que me identificaba y descubrirme en otros que me eran desconocidos. Persisten, resonando en mi cabeza, aquellos que tratan sobre ese sentimiento que es la locomotora de mi vida. Y pensando en ellos diría que no me siento poderosa, pero me crezco cuando algo falta y corto lo que sobra. Podría salir disparada a ganar el cielo (cuando encuentro la energía necesaria para impulsarme con mis pies pequeños). Dejo sin dudar mis ojos en el plato y parto a tientas incluso sin preguntar si le gustan mis ojos solos. Sin tácticas ni estrategias espero lograr el mismo resultado y que me necesiten pero sin llegar a ser imprescindible. Vivo como si el conjuro del amor fuese eterno. Soy quién quisiera moldearle en barro y repetirle una y otra vez, porque todas sus virtudes son preciosas, y el haber luchado contra el desencanto tantas veces no me quita la esperanza de que alguna vez no invente la mirada, quizá a menudo erré al apostar todo por nada y sin garantías. A veces acaricio, estrujo y muerdo cuando me transformo en la mujer de humo. Me doy toda y me fundo para siempre hasta que la calidez se vuelva hielo. Jamás me pregunto por qué no hablé o lloré aquel día, pues guardo el orgullo para aferrarme a él cuando ya todo está perdido. Querría ser eternamente la niña que siente mucho y nada sabe, pero me doy cuenta de que hoy sé que no me equivocaré de nuevo cuando sienta mucho.
Y con esto por fin he creado un bosquejo de mi autorretrato en un puzzle cuyas piezas he tomado de aquí y de allá. No confundáis torpeza con reserva, pues sólo llegué a descorrer un poco la cortina. Sólo os cuento lo que no tengo reparos que conozcáis, pues soy consciente de que algunos (muchos) bien podrían ser tomados como ejemplo por aquellos animales protagonistas de fábulas que quisieran perfeccionarse. Y ellos sí me dan miedo. Mucho miedo.

sábado, 30 de julio de 2011

Fiesta de disfraces

El ejecutivo cubría su rostro con una máscara de aquellas utilizadas en los teatros griegos representando la comedia, con la amplia sonrisa y los ojos pequeños. La vedette se había escondido tras una gasa suave que disimulaba sus verdaderas intenciones, mostrando una ilusión de equilibrio y mesura, como si flotara sobre un mar en calma. La equilibrista de circo acudió con su ropa de trabajo y paseaba a través de los invitados haciendo equilibrios. El cocinero transoceánico quería colar entre sus fogones a la equilibrista. Había un reducido grupo disfrazado de orejas y ojos...

La fiesta de disfraces tenía la música que cada cual escuchara en sus cabezas y todos bailaban en su propia burbuja independiente. Si alguno de los asistentes notaba que su danza coincidía con la de algún otro invitado rápidamente fundían sus burbujas y bailaban juntos. Otros, siempre bailaron juntos aunque lo hicieron desde burbujas independientes, pues no acababan de lograr que sus ritmos se acompasaran. También los había que bailaban con los ojos cerrados, pues no querían compañía.

El momento cumbre de la fiesta de disfraces llegó a medianoche. Las tuberías de riego automático que se habían colocado por todo el techo de la sala comenzaron a funcionar. Un agua corrosiva y tóxica fue destruyendo todas las burbujas y empapando a sus ocupantes. Los disfraces se comenzaron a desintegrar, deshilándose y cayendo, enredándose con trozos de disfraces ajenos, formando un batiburrillo de colores y formas sin sentido ni explicación. Después de cinco minutos el agua dejó de caer. Los invitados se miraron unos a otros y de repente se dieron cuenta: todos estaban desnudos. Sus trajes fundidos gobernaban el centro del salón y ellos, a su alrededor, dejaron de mirar sus ropas y comenzaron a mirarse entre ellos, y no sólo a mirarse, sino a VERSE tal y como eran. Al fondo de la sala había un espejo en el que también se miraron. Algunos no pudieron soportarlo y se arrojaron al centro de la masa informe de los restos de los disfraces, donde estaba la dimensión aparente de las cosas.

Los que decidieron quedarse pronto comenzaron a intentar cubrirse con sus manos y brazos, avergonzados por su desnudez. Los que habían bailado en la misma burbuja se ayudaban a esconderse. De repente uno tuvo una idea, agarró uno de los manteles y se cubrió con él. Muchos lo imitaron... Y pronto todos recuperaron la fiesta de disfraces con temática de romanos, pues es sabido que el hombre es hábil para modificar y dirigir las cosas a su favor. Para cuando volvió a caer el agua del riego automático, ya habían olvidado que bajo aquellos manteles blancos todos estaban desnudos.

viernes, 29 de julio de 2011

Tengo una lombriz en mi interior. Se mueve, repta por todo mi cuerpo, me hace cosquillas y me agita, me causa malestar a veces. La lombriz se coló por casualidad un día y sé que aunque se marche quedarán vestigios. Un día sus huevos eclosionarán y me veré invadida por centenares de estos diminutos seres, me consumirán, se alimentarán de mi y a medida que crezcan yo me haré más y más pequeña. Ya no hay vuelta atrás. Hoy me dió un ataque de tos y la lombriz salió disparada al exterior. Cuando cayó al suelo se rió de mi. Su mofa fue una sentencia de muerte.

domingo, 17 de julio de 2011

Atardecer estival

En mitad de la nada, justo en el centro del todo que somos, perdidos, en total incongruencia para aquellos que no alcanzan a ver más allá de sus prejuicios y sus juicios, con el sol creando tibieza y la cigarra acompañando con su coro chirriante las notas de unas cuerdas cuyo sonido se perdía entre el follaje y el tiempo que se iba escurriendo gota a gota en total calma.

Notas tristes y rítmicas traían melancolía, abrazaban el alma y luego escapaban veloces hacia el infinito sin llevarse nada y sin dejar más que un recuerdo fugaz en el tímpano. La brisa acudía celosa y hurtaba esos compases nostálgicos y envolventes para viajar con ellos al pretérito.

Solitud pausada en esa escena donde no existían ni el antes ni el después, donde cualquier atardecer sería idéntico, donde quedaban relegados al olvido la realidad y toda su deformidad fruto del ser humano. Las horas vivieron y murieron en ese marco de calma. La respiración se acompasaba sin pretenderlo, guiada por la caricia del viento. 

El aroma era caliente, una pizca de naturaleza perfumada con tonos ocres. El sol proseguía su viaje imperceptible modificando el reflejo, acariciando paulatinamente con dedos transparentes cada rincón del paisaje como un amante delicado y paciente que se deleita en el cuerpo adorado. 

Pupilas perdidas, dirigidas hacia el azul inscrito en una limitada cromática de verdes. El distendido silencio. La inmortalidad de las imágenes petrificadas que trataban de captar más el espíritu que la escena. Tras el regreso a la existencia frívola y absurda, la sensación de haber poseído por y para siempre, con sosegada avaricia, la plenitud de toda una tarde de verano. Sin duda, en algún recóndito plano de la existencia, será una tarde eterna.

sábado, 16 de julio de 2011

Podemos ser el sol

Hoy el sol salió para mi y me abrazó con su cálido manto invisible. Yo, helada como estaba, congelé sus hilos luminosos y creé un sendero nevado desde mi piel hasta el sol. A mitad de camino el calor del astro rey fundió los hielos, las gotas que se deslizaban reflejaron la luz y apareció el arco iris. Era como un puente multicolor que cruzaba mi gélida estela, a mis ojos como una negativa transparente. El sol se rió: "No hay tristezas que yo no pueda fundir." 






Yo incliné la cabeza en un acto de sumisión. Me rendí ante los mandamientos del sol y mis manos agarraron los restos fríos de mi camino. Con fuerza apreté los puños hasta partirlos en pedazos, mantuve las manos cerradas y al poco sentí el líquido frío escurriéndose entre mis dedos, cayendo gota a gota y perdiéndose en el subsuelo. Recordé las palabras del sol: no hay tristezas que yo no pueda fundir, y sonreí ante el descubrimiento de que todos podemos ser el sol. 

El ritmo del silencio

Silencio.

Aunque sigo oyendo gritos en mi cabeza, mi boca calla, está bajo mi control. Imágenes oscuras a veces, de un cegador azul eléctrico otras... las más, con diferentes tonalidades de grises.  Pero siempre,

Silencio.

Explosiones mudas. Nacen seres minúsculos que viajan a toda velocidad por mis venas y arterias armados con pequeñas plumas. A veces bombean también los manantiales de mis ojos casi hasta desbordarlos. Y todo ello en el más rotundo y absoluto

Silencio.

Arriba y abajo, una montaña rusa con lentas subidas y súbitos descensos. En su travesía nadie grita. Cientos de labios inferiores son mordidos para que no escapen sonidos prohibidos. Los rebeldes quieren alzar sus voces, dejarlas escapar libres al viento. Pero los guardianes acechan...

Silencio.

Ahí está ese orate que quiere atreverse a romper la norma, lucha con fiereza contra las cadenas que lo atan y no ceja en su empeño de arrancarse la mordaza, llenar de aire sus pulmones enormes, abrir hasta el infinito su boca a estrenar y contaminar su garganta con el crimen prohibido. Y después, pena de muerte o rebelión de los reprimidos. Pero ya nunca más habrá

Silencio.

Mi mundo imaginario

El sol pinta de luz mi mundo imaginario. En el horizonte, unos negros nubarrones acechan, se acercan lentamente, degustando la anticipación a la batalla. Mi viento imaginario soplará y soplará con todas sus fuerzas intentando mantenerlos alejados. En mi mundo imaginario yo soy el mar, que va y viene sin descanso, en él siempre puedes llegar más y más profundo, embravecido provoca naufragios y arrasa las ciudades (de mi mundo imaginario) con violentos tsunamis, pero en calma es un lago tibio y agradable donde los niños aprenden a nadar y juegan a la pelota.

En mi mundo imaginario yo soy un árbol inerte que observa impotente el paso del tiempo y la sucesión de acontecimientos. Mis ramas secas ya casi rozan el suelo color amarillo (como el camino que anduvieron el hombre de hojalata, el león cobarde y la niña de los zapatitos rojos). Mis ramas nuevas tienen hojas pequeñitas que se esconden para no ser heridas por el abrasivo sol.

En mi mundo imaginario también soy un vencejo, que en su vuelo interminable observa desde una perspectiva superior ganando en objetividad, pero perdiendo en dedos de frente. Y es que cuando se trata de mi no hay objetividad, mis sentimientos me embaucan, traidores, me engañan y me arrastran hacia su cárcel y me hacen su esclava, y sólo me queda esperar hasta que un sentimiento antagonista luche y me libere de nuevo. Como un criminal reincidente, no hago más que entrar y salir de esa cárcel.

Mi mundo imaginario teme al terremoto, a la tormenta y a los huracanes. No hay trincheras ni refugios, sólo millones de kilómetros áridos con algunos oasis y justo en el centro del desierto, una enorme selva llena de fauna y flora donde vive una escurridiza serpiente de enormes dientes tóxicos que de vez en cuando me hipnotiza con su baile sinuoso y súbitamente me ataca, impertérrita quizá por el uso, dejándome siempre a merced del delirio y el shock provocados por el veneno.

Voy a destruir mi mundo imaginario. Hoy seré aquel avión pilotado por Claude Eatherly y dejaré que el hongo caiga en el centro mismo de la selva. Habrá un invierno nuclear en mi mundo imaginario y moriremos todos. Entonces, en ese mismo momento, miraré hacia otro lado y comenzaré a construir mi nuevo mundo imaginario en otra parte. Esta vez quedan exiliados los sentimientos que esclavicen, las serpientes y las tormentas. ¿Quieres venir a vivir a mi mundo imaginario?

miércoles, 8 de junio de 2011

¿Por qué hay que luchar contra el maltrato animal?

"La crueldad hacia los animales no es una válvula de escape inofensiva en un individuo sano... es una señal de alarma".
Supervisor y Agente Especial del FBI Allen Brantley.

En esa frase se resume uno de los mejores argumentos que se le pueden dar a un no-animalista para luchar contra el maltrato animal. Y es que no se puede negar que cuando el sufrimiento ajeno (ya sea en animales humanos o no humanos) es motivo de regocijo o disfrute, algo no anda bien en la azotea... Intentemos meternos un poco en esas mentes... ¿Por qué maltratar? El maltrato es señal de que hay traumas no superados, complejos, y el individuo tiende a someter a cualquier otro que le parezca más débil, lo que en primer caso suele ser un animal. Más adelante el individuo se envalentona y se atreve cada vez a más, el problema va en aumento, la violencia genera violencia... Poco a poco los animales dejarán de ser suficientes y entonces el individuo empieza a maltratar a personas. En muchas ocasiones, este proceso acaba en asesinatos tanto de animales como de personas. Y es que maltratar un animal no significa que se acabe siendo un asesino en serie, pero en casi todos los casos los asesinos en serie cometieron actos de crueldad con animales. Pongamos algunos ejemplos de asesinos en serie:


JEFFREY L. DAHMER: Asesinó y desmembró a 17 hombres, llegando incluso al canibalismo. En su niñez, Jeffrey empalaba perros y clavaba estacas a gatos en su jardín. 


Dylan Klebold               Eric Harris
ERIC HARRIS y DYLAN KLEBOLD: Con 17 y 18 años llevaron pistolas a su instituto y asesinaron a 12 niños y a un profesor. Seguidamente, se suicidaron. Eric Harris solía aplastar la cabeza a ratones y prenderles fuego. Los padres de Dylan Klebold sabían que tenía armas en casa, pero pensaban que era para disparar a los pájaros carpinteros. 

EDMUND EMIL KEMPER III: Fue condenado a 8 cargos de asesinato perpetrados contra mujeres, una de ellas su propia madre. Cuando tenía trece años solía matar a los gatos del vecindario: los enterraba vivos, ponía las cabezas en estacas y hacía conjuros, llegó a cortar a rebanadas la cabeza de un gato, decapitó a su propio gato y lo troceó. Años más tarde hizo lo mismo con su madre.

KIP KINKEL: Con 15 años asesinó a sus padres, prendió fuego a la cafetería de su instituto (resultaron muertos 2 estudiantes y 22 heridos). Le gustaba torturar animales y alardear de ello. Decapitaba gatos, diseccionaba ardillas. Sus compañeros dicen que tenía poca paciencia. Al incendiar la cafetería su expresión era normal, como si lo hiciera cada día. "Y realmente lo hacía cada día, pero no lo tomaba en serio si tenían 4 patas".



ALBERT DESALVO El "Estrangulador de Boston": Asesinó a 13 mujeres, cometió robo armado, asalto y delitos sexuales hacia 4 mujeres. En su juventud encerraba a gatos y perros en jaulas para divertirse lanzándoles flechas.

 LUKE WOODHAM: Con 16 años apuñaló a su madre hasta matarla, se dirigió al instituto y disparó a sus compañeros, hiriendo a 7 y matando a 2. En su diario contaba como había pegado, quemado y torturado a su perro hasta la muerte, cosa que describió como una "verdadera belleza". Un vecino fue testigo del asesinato de Sparkle, el perro, pero no lo denunció. Seguramente si hubiera sabido lo que iba a ocurrir, lo hubiera hecho. 

Y ahora, a los animalistas y a los que no lo son, os hago una pregunta: ¿os parece esto suficiente motivo para luchar contra el maltrato animal?

martes, 31 de mayo de 2011

No pretendo impresionarte pero... sé tocar la pandereta.

Vamos, haz memoria, seguro que conoces a algún fanfarrón de esos que se siente importante, uno de esos que magnifica hasta sus más insignificantes acciones, de esos que no van a mear sino que o fabrican colonia o se la beben porque son muy chungos... Ya has caído, ¿a que si? Porque de esos abundan, son como una plaga. Analicemos estos especímenes:

CARACTERÍSTICAS DE LA ESPECIE
Dentro de esta especie, cuyo nombre científico es homo in-sapiens fantasmalensis y conocida vulgarmente como "fantasmas", podemos distinguir algunas diferencias físicas que son una representación de las varioaciones internas que existen entre las diversas razas:

- FANTASMUS IMPORTANTIS:
Extremidades inferiores cubiertas con un pantalón de pinzas de mala calidad, extremidades superiores y torso cubiertos con una camisa o con un "polito". En el primer caso, suele ser de mala calidad. En el segundo, es imprescindible una marca identificativa que suele ser un caballo, un cocodrilo o una banderita. También pueden encontrarse especímenes de esta raza algo más evolucionados en su exterior, encontrándolos así de buena calidad.
La cabeza la tienen cubierta de un pelo rígido y habitualmente orientado hacia atrás debido una de sus costumbres típicas: cada día, usando sus extremidades superiores, aplica una cantidad considerable de un material conocido como "gomina". En ocasiones, el fantasmus importantis emplea todos sus recursos en su apariencia exterior, pues en la sociedad de esta raza los líderes de la manada son aquellos con un aparente mejor aspecto. También podemos encontrarlos en su versión hembra. Suelen comunicarse mediante espasmos rítmicos de un órgano llamado "ego" que se encuentra en el centro justo de su cerebro.

- FANTASMUS CHUNGUS MAXIMUS
Cuerpo entero cubierto de chándals. A menudo de su cuello crecen una serie de elipses doradas conocidas como "cadenas de oro". A más número de cadenas de oro y más grosor de las mismas, más elevado está el individuo en su manada. Su encéfalo está a menudo cubierto con lo que se conoce habitualmente como "gorra", aunque también es posible encontrar a especímenes que, imitando las costumbres del fantasmus importantis, se cubren de "gomina", aunque en esta raza la costumbre es orientarlos en forma de cresta. También en este caso, a más longitud de la cresta, más alto está el individuo en su manada. Suelen comunicarse mediante un lenguaje verbal bastante limitado que suele contener frases del tipo "¿¿tu que me estas vashilandooo??" "tú no sabes quién soy yo, a mi me respeta todo el mundo", etc... Las hembras de la especie, también conocidas como jennis, seguirán al macho o cani con más cadenas, más cresta y más victorias en su historial de enfrentamientos con otros machos.

- FANTASMUS MENTALIS
Se trata de aquel individuo perteneciente a cualquiera de las dos razas anteriores o incluso de ninguna de ellas que tiene la característica notable de llevar la cabeza más alta que el resto de su entorno y se empeña en demostrarlo. A menudo el entorno y la realidad de este individuo existe sólo en el interior de su cabeza, pues éste tipo de individuos suelen soñar más que los osos cuando hibernan.

POR FAVOR, SI ALGUNO DE VOSOTROS IDENTIFICA A UNO DE ESTOS SERES LLAMEN INMEDIATAMENTE A LAS AUTORIDADES Y ACUDAN AL CENTRO DE SALUD MÁS CERCANO, PUES ESTÁN TRANSMITIENDO UNA ENFERMEDAD ORIGINADA POR UNA MUTACIÓN CONOCIDA COMO "COJONIS INFLATUS".

martes, 17 de mayo de 2011

Más frases llenas de sentido

¡Lárgate! !ay, no!...quédate! Piensa quien te esperó, quien trabajó, te alimentó, quién te cuidó, quién te aguantó y de llorar se secó, quién por tí se arrastró y por amor se vendió, quién demonios te ha querido más que yo. ¡Piénsalo...! (Mi vida por un hombre, Mónica Naranjo)


Si supiera que mañana no te acordarías de nada te diría todo lo que nunca me atreví a decirte.


Huye despacio de las tentaciones para que puedan alcanzarte.


Las grandes pasiones son enfermedades incurables...lo que podria curarlas las haria verdaderamente peligrosas..


Qué bonito sería jugarse la vida, probar tu veneno. Si algún día diera con la manera de hacerte mía siempre yo te amaría como si fuera siempre ese día. Que mi piel sea el forro de tu vestido, déjame que te coma solo con los ojos. (Soñar contigo, Toni Zenet)


Cuando el público no escucha la gata tiene el orgullo de tener la mente fresca en el medio del barullo. Parece una atorranta cuando canta, parece que se deja y no se deja, te da la sensación cuando camina que en vez de una mujer llegan dos minas, parece medio loca y que provoca porque el tango en su boca es un quejido, parece que ya nada la sorprende, parece saber todo de la vida, parece pero no es lo que parece: es una gata herida. (La gata varela, Cacho Castaña)


Con mil desengaños no podrías pagar el desengaño mío, con mil sufrimientos no podrías sufrir lo que he sufrido yo. Yo analizo el pasado: ya estoy muy cansada y no quiero odiarte más. Te puedo jurar que ya te he perdonado y hoy sólo me duele mi amor maltratado. Con mil desengaños no podrías pagar el desengaño mío, pues cuando me hablan de amores tiemblo y me asusto y me quedo fría. (Con mil desengaños, Luz Casal)





lunes, 16 de mayo de 2011

El ángel caído: Un ángel que no lo era.

Al mirar a mi alrededor te encontré allí. No había nadie más a nuestro alrededor, éramos las únicas personas existentes en medio del gentío. Un recuerdo había surgido flotando entre mis memorias ahogadas y olvidadas y se había superpuesto junto a una imagen aún abstracta. ¿Tu? No, jamás recuerdo y realidad fueron lo mismo, y la historia es mejor cuando la vives en primera persona.

Digamos que en la ficción de mis deseos ocupaste un puesto que no te correspondía, y hoy sólo te queda una fotografía que te dice cuánto te equivocaste, pero eso ya no importa, porque yo también me equivoqué, si, como dice cierta canción me equivoqué al darle mi amor a cualquiera. Pero no importa, dicen que fue más afortunado quién más amó. Pero hoy cerré definitivamente tu puerta cuando abrí los ojos, sin esfuerzo, sin proponérmelo, simplemente habías desaparecido y para verte debía mirar hacia atrás, pues ya había continuado mi camino. Ya ni me importa si me recuerdas o si no, sólo fuiste un tiempo perdido en una mentira urdida por tu mente para ocultar dios sabe qué.

Y aunque esa pequeña espina de la incomprensión aún siga ahí y a veces me pregunte por qué ya sólo será una curiosidad y nunca más una necesidad. Si decidiste dejar de existir, quiero que sepas que lo has conseguido. Hoy por fin recordé tu cara después de mucho tiempo sin poder recordarla y quisiera haber sentido indiferencia, pero sólo hay unas palabras que pudiera haber dicho en ese momento: patéticamente decepcionante. Tu sonrisa en aquella imagen que recordé apestaba a mentira, y yo la había confundido con felicidad.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Cuando me vaya

¿Qué tendré cuando me vaya? Quizá todo continúe como en una pesadilla repetitiva, y todo vuelva a empezar desde el principio como una condena a vivir una y otra vez, como si al hecho de la muerte le sucediera el nacimiento y no fuésemos más que una película que acaba y empieza sin fin. O posiblemente se acabarán los cielos azules, las noches negras, las lágrimas solitarias, la brisa suave... Ya no sentiré más nudos en la garganta ni dolor de tripa de tanto reír. Terminarán las penas y las alegrías. Comenzará la soledad eterna, la calma interminable, el silencio, por fin todo será quietud infinita.

¿Qué os quedará cuando me vaya? En mitad de vuestra película un actor desaparecerá para siempre, y para siempre estarán en vuestra mente las preguntas ¿qué pude hacer y no hice? ¿por qué no lo hice?. La impotencia dominará su recuerdo y todas las injusticias cometidas, incluso la más pequeña, volverán multiplicadas a crear nuevas dudas en vuestra mente, y serán como un fino alambre clavándose en vuestro corazón al recordar al actor perdido. Cuando yo me vaya quedarán muchas dudas, pero ya no me servirán de nada. El tiempo habrá sido infinito para resolverlas pero se os habrá escurrido entre los dedos cuando haya llegado el fin. Pensaréis en cuánto tiempo desperdiciado en labores rutinarias, las mismas que antes os llevaban de cabeza, esas que nos os permitían estar conmigo, y que os parecerán tan banales. Entenderéis la importancia de mi llanto y de mi gozo cuando ya me haya ido, por fin "me veréis", y os arrepentiréis de las veces que habéis estado demasiado ocupados para comprender la simplicidad de mis actos. Cuando yo me vaya no quiero flores, ni lágrimas, ni espectáculos grotescos de luto y tristeza, porque demostrar el amor cuando ya no pueda sentirlo para mi será inútil, todos habréis quedado atrás. Cuando yo me vaya sólo quiero conservar lo único puro que encontré en este mundo y todo lo demás lo arrojaré con desprecio bien lejos, donde ya no pueda herirme. Cuando la oscuridad sea mi hogar y la nada mi única compañía me dejaré flotar eternamente y viajar desde el nunca hasta el siempre para que no podáis encontrarme. No volveré, no esperéis ver mi espectro, cuando para mí se acabe yo habré acabado también para vosotros. Y posiblemente vosotros me echéis de menos, pero yo a vosotros no: ya estaré muerta.

martes, 3 de mayo de 2011

Eres el mejor regalo

Eres el mejor regalo. Nadie habrá nunca que pueda compararse a ti. No hay otros ojos que necesite tanto que me miren. No hay otro cabello que me guste más acariciar. Tu respiración durmiendo junto a mi cuello en esas noches frías de invierno es como una tisana tranquilizadora. Abrazarme a ti es una dosis de calma en cualquier circunstancia.

Cuando estoy nerviosa y me miras con tus ojos negros clavándose muy dentro me siento ridícula y veo con toda claridad que sólo soy feliz en calma. Inyectas en mi la tranquilidad que necesito. Cuando estoy triste te acercas a mi, apoyas con delicadeza la mano en mi rodilla y me miras. Me abrazo a ti y aunque las lágrimas me inunden mi corazón siente la calidez de tu amor incondicional. Jamás cambiaría tu compañía por ninguna otra, porque sabes hablarme en tus silencios y callar con tu mirada. Quizá sea tu calor como una manta que me abriga, quizá sea el nunca haberme fallado... sólo sé que eres el mejor regalo que haya podido darme la vida.

Cuanto más conozco a los hombres, más quiero a mi perro.