Lo cierto es que no se por qué eso me hace sentir mejor. Quizá porque puede que el azar me diga lo que yo quiero oír y entonces sentirme libre alegando que estaba en el destino. Pero qué estupidez. ¿No te das cuenta que en el fondo no hay azar que cambie la realidad? Hagas lo que hagas, digas lo que digas, sin razón o con ella, las cosas son como son y puedes patalear lo que quieras que nada va a cambiar. Al menos eso lo sabes, pero todavía quieres seguir engañándote porque quizá alguien tuvo razón al decir que la ilusión es lo que nos impulsa a seguir adelante, y mientras la herida cicatriza la cubres con las vendas de la ilusión, para que el tiempo no se haga tan largo.
Quieres hacerte creer que lo único que quieres son respuestas pero en tu interior sabes que es mentira. Si, me he dado cuenta que empecé a escribir en primera persona y como quien no quiere la cosa, discretamente y con disimulo, he cambiado a tercera. Será porque así es más fácil soltar las cosas. O eso creo. Sólo se que hoy ha vuelto a salir cruz. Y mientras tiraba la moneda pensaba: ¿pero qué esperas que te diga la moneda que tú no sepas ya?
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